Querido:
Dejo la comida lista, no tienes más que calentarla.
Tu camisa celeste está colgada. Estaba lista en la tintorería cuando pasé por el terno a rayas.
Al gato ya le di comida, no hay necesidad de rellenarle el plato hasta mañana.
La Jose sale tarde hoy. Después tiene ballet y un cumpleaños donde la Piti, pasa a buscarla tipo 8.
Pablito se volvió a sacar un rojo en matemáticas, lo reté y está castigado.
La lavadora se echó a perder, yo que tú la mando a arreglar luego.
No hay nada en la despensa, haz algo, mañana se les acaba la comida congelada.
¿Se me olvida algo? Ah, si! Se llama Samuel, es cubano. ¿Te acuerdas del jardín tan lindo de la vecina?... Ahora acuérdate del jardinero. Yo no dejo de acordarme nunca de tus largas reuniones de trabajo, de hasta 3 o 4 días; de esas que cuando te llamaba a la oficina me decían que ya te habías venido a la casa.
Julieta me ayudó a entenderlo. En la Corazón estaban tocando hoy su canción nueva ( adjunto copia de la letra, puede servirte)
Toña.
P.d: Asopao!!!...Te abandono, me voy, chao, adiós.
lunes, 30 de julio de 2007
viernes, 13 de julio de 2007
miércoles, 20 de junio de 2007
Linda

Be real.
Sabes que la belleza se lleva dentro. No hay mayor atractivo que el que pasa desapercibido a simple vista.
¿Les cuento un secreto? Lo esencial es invisible a los ojos...
Y no, no es plagio! No me lo atribuyo...Lo dice alguien sabio, sapientísimo! Adivinas quién? ( No, tú no participas!)
No makeup, no mousse, no high-heels.
No tengo que repetírtelo, menos es más.
Probablemente ya conocen este video. A mi me encanta, no hay mejor terapia para los días de invierno en que es IMPOSIBLE sentirse linda. Disfruten.
http://www.youtube.com/watch?v=hibyAJOSW8U
(Pido perdón por lo huasa, por más que quise no pude ponerlo aquí mismo.)
Hombres del mundo, pronunciaros.
Pd. Pertenece usted al grupo que prefiere a las blondas siliconadas? No tema, aquí también (aunque no lo crea) será escuchado! ja, ja, ja.
viernes, 8 de junio de 2007
Cuento
Una mañana cualquiera.
Dos amantes descubiertos.
Tres balas certeras.
Cuatro hijos desde ahora huérfanos.
Cinco veces perdonada.
Seis pisos a pie hasta matarla.
Siete de julio que no vuelve.
Ocho de la noche en el bar de siempre.
Nueve whiskys que no acallan la conciencia.
Diez testigos de su salto al metro .
Dos amantes descubiertos.
Tres balas certeras.
Cuatro hijos desde ahora huérfanos.
Cinco veces perdonada.
Seis pisos a pie hasta matarla.
Siete de julio que no vuelve.
Ocho de la noche en el bar de siempre.
Nueve whiskys que no acallan la conciencia.
Diez testigos de su salto al metro .
lunes, 4 de junio de 2007
Límite.
viernes, 25 de mayo de 2007
Forastero

Yo no era más que una niña sentada a orillas del río.
Con los pies colgando del puente, sumergidos en el agua helada, me entretenía recordando los vestidos pomposos de las elegantes mujeres que habían pasado frente a mí aquella mañana.
Apenas había salido el sol tibio de invierno cuando pasaron, una tras otra, con ese olorcillo sutil a talco y almidón que tienen las mujeres ricas. No eran muchas las que quedaban por aquellos días, la guerra todo lo había devastado, tanto las ciudades como los ánimos.
Se paseaban como pavos reales, inflados y coloridos mientras dura el aliento; luego, pasada la impresión inicial, quedaba a la vista simples mujeres caminando con su pena a cuestas. Habían perdido todo, hijos, maridos, hermanos y novios en la amarga guerra que no daba tregua. Sólo hoy comprendo que cuanto más difícil les resultaban sonreír y continuar viviendo, más urgente era para ellas.
Solía sentarme al borde del río, a un costado de la entrada del cuartel; allí esperaba por encargo de mamá al hombre que la guerra nos había alejado.
Menuda e insignificante como era en aquellos años, me pareció que no se percató de mi presencia al pasar por mi lado. Venía con expresión de novedad en la mirada, como la de un niño frente a algo por primera vez. De pronto, al ver las alamedas que saludaban a su paso al caminante, su cara cambió. Era como si en el fondo de los ojos asombrados una chispa de pertenencia se encendiera.
Llevaba mucho rato pescando piedras y empezaba a aburrirme de la espera estéril de algún mensajero con noticias de papá. Apareció entonces el caminante con su paso firme, los hombros altos, el cuerpo erguido, pero la mirada… la mirada mostraba un cansancio que agradecía estar de regreso a lo conocido.
Ví como entraba al cuartel y su semblante cambiaba al instante, fue como si no entendiera lo que tenía frente sí. El salón vacío, en la pared la lista con desaparecidos y muertos por todo adorno, nada de lo que recordaba de otras épocas.
Se acercó a la ventana y le pareció ver brillar los hermosos jardines del pasado, ahora convertidos en simple hierba. Sus ojos se turbaron frente a lo que vieron y, de pronto, el hombre imponente que parecía inquebrantable, dejó caer sus hombros bajo el peso inesperado de la sorpresa. Lloró.
Sólo entonces se dio cuenta de que no estaba solo. Me acerqué despacio para no asustarlo, la ilusión latiendo impaciente, había practicado ese momento mil veces en la imaginación.
- Vete, no conoces lo que busco.- musitó sin mirarme.
Me alejé callada, el recién llegado no sabía cuanto habían cambiado las cosas desde que había empezado la guerra.
Tampoco él supo conocer a quien buscaba cuando la tuvo frente a sí.
sábado, 19 de mayo de 2007
La impopular...
Ponerse el pijama de palo, irse pal patio de los callados, parar la chala...todos sinónimos para un tema muy poco popular en nuestros tiempos, la muerte. Y como tal, se evita. Y es que , ¿en qué reunión social, después del postre y con un cigarrillo en mano, los comensales comentan lo apabullante que resulta pensar en el destino final?En una sociedad donde todo lo que huela, se vea u oiga mal es eliminado, o en el mejor de los casos, maquillado, nos hemos acostumbrado a no sentir el dolor. Para cada "problema" hay una solución. Los olores propios del cuerpo son tapados por desodorantes y perfumes. El dolor es apaciguado rápidamente por algún analgésico, ¡no vaya a ser cosa que sintamos incomodidad por un instante! ¿ Alguna parte de su cuerpo no le gusta? Simple, el bisturí todo lo arregla.
La muerte es, curiosamente, tabú. Irrisorio pensando que hemos pregonado con tanto orgullo que somos modernos, que no tenemos temas vedados, que hablamos de todo sin ruborizarnos. Con la muerte no sucede lo mismo. La hemos convertido en un espacio silencioso y solitario, uno en que nadie entra a cuestionarse, siendo que es el único en que, tarde o temprano, todos coincidiremos...
“cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer”
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer”
(Coplas por la muerte de su padre, Jorge Manrique)
Piénsalo, la vida se pasa rápido.
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